Opinión, Arte y Diseño Web por Rafael Torres




Archivos de November, 2006

El Mundo Desnudo de Spencer Tunick

Los Desnudos de Spencer Tunick

En estos días la cadena de televisión HBO está exhibiendo el documental Naked World, que sigue al fotógrafo Spencer Tunick en su misión de retratar desnudos en todos los continentes del mundo (incluyendo Antártica). Tunick se ha dado a conocer por sus fotos donde aparecen cientos o miles de personas desnudas en lugares públicos, aunque también realiza desnudos individuales, especialmente en lugares urbanos y concurridos.

Resultan interesantes las actitudes de la gente en diferentes países ante el trabajo de Tunick. En Irlanda, por ejemplo, la gente se muestra completamente cerrada a este tipo de expresión. Sólo unas pocas personas jóvenes accedieron a posar, y al preguntarle sobre la pobre recepción éstos pensaron que probablemente se debe a la presencia dominante de la Iglesia Católica en la sociedad irlandesa. En Japón, el negarse a posar provenía principalmente del miedo a perder el trabajo (una corporación despediría inmediatamente a un empleado que aparezca desnudo). Compare esto con Melbourne, Australia, donde la multitud de gente dispuesta a posar era inmensa (aproximadamente 4,000 personas), y aun cuando la lluvia casi no permite la foto, la gente permanecía en el lugar, deseosos de colaborar con el artista. En París, una ciudad que por su tradición artística se esperaba que fuera fácil encontrar voluntarios, fue uno de los lugares más difíciles. Tanto la gente como las autoridades se mostraban violentamente en contra de la desnudez en público. Una comentarista local decía que aunque los franceses aceptan la desnudez en la escultura y la pintura, la consideran una amenaza cuando se hace en la vida real, inclusive si su propósito es artístico.

Santiago de Chile, 2002
Santiago de Chile, 2002

El caso de París es interesante porque muestra una actitud donde la gente no puede separar el cuerpo humano de su aspecto erótico. En Rusia, la directora del museo de arte de San Petersburgo (que posó desnuda en una foto individual), debatía este aspecto con Tunick. Tunick decía que su obra de ninguna manera es erótica, mientras ella decía que resulta imposible separar la desnudez de la cuestión sexual. Probablemente depende de la cultura, pero concuerdo que este tipo de fotografía no evoca sexualidad, y que de hecho una de las tesis principales de Tunick es precisamente mostrar la separación de ambos conceptos.

Y hablando de cultura, me pregunto cuál sería la recepción de un evento así en Puerto Rico. Me imagino que, como siempre, habrían protestas de parte de algunos sectores. Pero por otro lado tiendo a pensar que a Tunick no le faltarían voluntarios aquí. ¿O me equivoco? Yo lo haría, y de hecho me he registrado para participar si en un futuro se le ocurre venir acá.

La página Web de HBO tiene una lista de las próximas fechas que exhibirán el documental.

Otras páginas y artículos relacionados a Spencer Tunick:

La Verdadera Historia de ‘Bodas Negras’

o, Toda la información que usted probablemente ni quería saber acerca de esta célebre canción

Bodas Negras

Un artículo que escribí el año pasado titulado Bodas Negras y otros Boleros Macabros recientemente ha estado recibiendo tráfico de gente que está buscando información en la Web acerca de esta famosa canción latinoamericana. Como mencionaba en ese artículo, Bodas Negras (o Boda Negra, como también se le llama), que toca el tema de la necrofilia, es un excelente ejemplo de cómo el bolero latinoamericano a veces bien le puede dar varias patadas en el trasero a cualquier banda Goth o Death Metal.

Aquí pueden escuchar cinco versiones diferentes de la canción, en las voces de Julio Jaramillo, Ana Gabriel, el Trío Los Condes, Oscar Chávez y Lydia Mendoza:

Si no puede ver el “flash player”, escuche las versiones MP3: (1) (2) (3) (4) (5)

La Letra:

Oye la historia que contome un día
el viejo enterrador de la comarca:
era un amante que por suerte impía;
su dulce bien le arrebató la parca.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de su hermosa,
la gente murmuraba con misterio;
es un muerto escapado de la fosa.

En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.

Y allá en la triste habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta,
sentó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.

Ató con cintas los desnudos huesos,
el yerto cráneo coronó de flores,
la horrible boca la cubrio de besos
y le contó sonriendo sus amores.

Llevó a la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado
y para siempre se quedó dormido,
al rígido esqueleto abrazado.

El poema original frecuentemente se le atribuye al poeta colombiano Julio Flórez e inclusive apareció en una colección de poemas autorizada por Flórez mismo, pero en muchas ocasiones también se le atribuye al sacerdote y poeta venezolano Carlos Borges. La información en la Web acerca de Borges es escasa, pero sí se sabe que vivió una vida algo controversial. La revista Cubarte tiene una breve reseña de la historia de Boda Negra en Cuba que incluye algunos datos interesantes de Borges:

Pero Boda negra que originalmente se tituló Boda macabra, fue escrito mucho antes y circuló a partir de 1893. Su autor, como se dijo, es Carlos Borges, un venezolano que después de una juventud desenfrenada se metió a cura e hizo una rápida carrera hasta que tuvo que colgar los hábitos cuando se hizo público su amor por una monja joven y linda, y volvió a su vida de poeta erótico y de borracho escandaloso hasta que un día, en Caracas, se arrodilló en plena calle y pidió perdón por sus culpas al Obispo; lo obtuvo y se le reintegró al convento, donde, junto a poemas místicos de envergadura escribió versos de encendido erotismo. Quedó otra vez fuera de la iglesia y consiguió de nuevo el perdón, pero, incurable, se enamoró de una actriz de teatro y cayó preso cuando se dio a vivar al dictador Cipriano Castro el mismo día en que lo depuso Juan Vicente Gómez. En la celda exaltó al nuevo dictador en sus poemas y logró el indulto para convertirse en el capellán particular del sátrapa. Como tal lo sorprendió la muerte en 1932, a los 65 años de edad. Pero esa, al igual que la vida novelesca de Julio Flórez, es otra historia.

Según se dice son relativamente pocos los poemas de Borges que sobreviven hasta el día de hoy, y se le conoce más por sus discursos y oratorias que por su poesía. Al menos pude encontrar un poema suyo que definitivamente tiene un aire autobiográfico:

Pero Más Dulce

Ante la imagen de Jesús rezaba
con místico fervor mi devoción,
cuando cerca de mí pasó una hermana,
casi rozando con mi corazón.

El demonio bíblico y maldito
me hizo, ¡Dios mío!, profanar mi rezo,
corrí tras ella, la alcancé, y la vida,
la vida toda se la di en un beso.

Cuando a mi puesto volví cual Judas,
con la cabeza baja avergonzado,
el buen Jesús me dijo con ternura:
«Dale otro beso…, que eso no es pecado».

Obedeciendo a Jesus prolijo
corri tras ella, la volví a alcanzar,
y al agarrarla me grito: “¡Bandido!”
Pero más dulce la volví a besar.

El propio Borges dijo que escribió Boda Negra cerca del año 1885. La musicalización del poema se le atribuye al cubano Alberto Villalón. La vida de Borges también ha servido de inspiración para la puesta en escena de la obra de teatro Boda Macabra, del uruguayo Ugo Ulive.

Alguien hizo un vídeo para la canción en YouTube, utilizando animaciones de computadora, aunque el resultado es más jocoso que dramático. Hablando de vídeos, uno que se ajusta muy bien a Bodas Negras es Mary Jane’s Last Dance, del cantante norteamericano Tom Petty.

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Al Final del Viaje Comienza Otro Buen Camino

Así que este sábado estaba solo en casa cuidando a mi hija Paula Zoé mientras mi esposa trabajaba. Luego de darle de comer me siento un rato con la bebé en el sillón mientras ambos escuchamos música en el estéreo: una ipod tocando música al azar (”shuffle”). La primera canción que sale es Al Final de este Viaje en la Vida de Silvio Rodríguez:

Escúchela Aquí:

Si no puede escucharla directamente escúchela en formato MP3

Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol te dibuja en el porvenir,
son la verdad o el fin,
son Dios.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza un camino,
otro buen camino que seguir descalzos
contando la arena.
Al final del viaje estamos tu y yo intactos.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

Escuchando esta canción, con Paula en mis brazos, me puse a llorar como un tonto…

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