Opinión, Arte y Diseño Web por Rafael Torres




Archivos de January, 2008

Hacia un Sistema de Organización Personal

Un gran desorden

Hace unos días estaba teniendo una conversación entre geeks con Albizu y Jorge Luis Suárez de Teknolatin acerca de la web y temas relacionados. Estábamos hablando de diferentes servicios de “Bookmarks” (o “favorites”, como le llama Internet Explorer) y en un momento les pregunté: “¿Acaso yo soy el único que nunca usa bookmarks en su navegador de Internet?” Luego de una carcajada y una cara de “estás loco”, me contestaron: “Sí, eres el único que no utiliza bookmarks”.

Pues sí, nunca uso bookmarks (o favorites) en mi navegador ni a través de servicios como del.icio.us. De hecho, mi navegador Firefox está configurado para que borre toda la historia de páginas visitadas siempre que cierro el programa. ¿Raro, no?

Esta idea de no conservar una historia de lugares visitados es sólo una parte bien pequeña de un sistema que llevo probando desde hace algún tiempo, y que consiste sencillamente en examinar todo, absolutamente todas las áreas de mi trabajo diario que estén creando una complejidad innecesaria, e intentar simplificarlas significativamente o eliminarlas por completo (si es posible).

En el caso de los bookmarks, me di cuenta de lo sigiente:

  • Yo solía guardar cualquier cosa que me parecía útil, interesante y que podría usar en un futuro cercano o lejano.
  • Mi naturaleza de “freak” de la organización y la categorización me obligaba entonces a clasificar todos esos bookmarks bajo unos complejos esquemas de carpetas y etiquetas.
  • La cantidad de bookmarks era tanta que en la mayoría de las ocasiones una simple búsqueda u hojeada me tomaba más tiempo que una búsqueda en Google.
  • En el caso de sitios web que visitaba a diario, era igual de sencillo escribir el nombre del website en el navegador.
  • En muchos casos que necesitaba algo que había marcado hace meses o inclusive años, no terminaba usándolo porque la información ya estaba obsoleta. Nuevamente, una búsqueda en Google terminaba siendo mas útil.
  • Más importante, la absoluta mayoría de las cosas que guardaba nunca las necesité en el futuro.

Así que decidí deshacerme de los bookmarks por completo, y meses más tarde no los he extrañado ni un poco. Ahora bien, quizás un sistema de bookmarks no tiene ningún tipo de importancia en su vida, pero para mí que soy diseñador web y programador, el poder moverme y encontrar información rápidamente en la red es una parte fundamental del empleo. Por otro lado, estoy seguro que en su lugar de trabajo u hogar usted ha tenido que implementar una serie de “sistemas” y rutinas personales para poder vivir su vida diaria, y apuesto que muchas de éstas son innecesariamente complicadas. De seguro hay grasa para cortar.

En mi caso llegó un momento que la cantidad de tareas y responsabilidades tanto en mi trabajo como en mi casa me estaban asfixiando, y constantemente estaba en estrés y lamentándome “tengo tantas cosas que tengo que hacer, pero ¿con qué tiempo?”. Así que decidí hacer algo al respecto, pero, la diferencia entre una limpieza casual y lo que terminé haciendo es que no hay vacas sagradas; todo se mira con ojo crítico y si algo se puede eliminar se elimina sin pena y ya.

A continuación algunas de las cosas que implementé en mi trabajo. Note que mi trabajo está centrado casi completamente alrededor de mi computadora, así que la mayoría de los cambios ocurrieron ahí:

  • Software. Eliminé todos los programas que no estuviera usando o que no añadieran valor suficiente (incluyendo extensiones de firefox y “toolbars” innecesarios). Constantemente evalúo si un programa más sencillo me sirve mejor que un programa complicado.
  • Búsqueda vs. categorización manual. Eliminé las complicadas estructuras de carpetas que estaba usando para guardar mis archivos. La búsqueda que incluye el sistema operativo OS X (Spotlight) es ahora mi mejor amiga para encontrar cosas en segundos no importa dónde se encuentren. (el sistema operativo Windows Vista tiene una funcionalidad de búsqueda similar, y también hay otras soluciones como Google Desktop Search y Copernic).
  • Limpiar, limpiar limpiar. El desktop de la computadora siempre está completamente libre de documentos (¿Acaso esto le parece familiar?). El escritorio físico en mi oficina también está completamente libre de papeles y notas “post it”, y limpié todas las gavetas de mi escritorio, eliminando todo papel que sabía que no iba a necesitar en los próximos meses. A la misma vez decidí irme completamente “paperless”; toda nota, teléfono, o quehacer va directamente a electrónico, organizado en un sistema que detallo más adelante.
  • Cuentas de email. Reduje el número de cuentas de email al mínimo absoluto (en mi caso un email del trabajo y un email personal). Dejé de usar el email para todo lo que no sea absolutamente necesario (los spam, las cadenas y los chistes se borran sin leerlos y con prejuicio extremo).
  • Dejar de ser esclavo del email. Implementé unas técnicas para siempre mantener en cero la cantidad de mensajes en el inbox del correo electrónico. Pueden ver más detalles acerca de esto en esta charla titulada “Inbox Zero”, por Merlin Mann.
  • Hacer una lista de “to-do’s” y mantenerla. Este probablemente ha sido el cambio más importante de todos y el que más beneficio de productividad me ha rendido. Todo, todo, absolutamente todas las tareas, por más pequeñas que sean, van a mi lista de quehaceres. De esta forma, puedo atacar inmediatamente las cosas que puedo hacer enseguida (todas esas tareas pequeñas que puedo terminar en cinco o diez minutos). De la misma forma puedo sacar de mi mente las tareas grandes que no puedo completar de inmediato, para enfocarme sólo en una tarea a la vez sin ansiedad.

Muchos de estos conceptos salen de un método llamado “Getting Things Done” (GTD), desarrollado por David Allen y publicado en un libro del mismo nombre. Sí, esto es un libro de autoayuda, pero no se preocupe que no hay nada aquí del llamado “new age bullshit” típico de este género; esto es pura productividad personal sin filosofías extrañas. Merlin Mann explica de qué se trata el método GTD:

Así es como defino las “cosas” (”stuff”): cualquier cosa que has permitido que entre dentro de tu mundo físico o sicológico que no pertenece a donde está ahora mismo, y para la cual no has definido aún su resultado final…

Estas “cosas” están rebotando en nuestras cabezas causando todo tipo de estrés y ansiedad. Tu próxima evaluación del trabajo, bar mitzvahs, rollos vacíos de papel de baño, la podadora de grama dañada, la solicitud de la universidad, tu gran panza, caries, la ropa interior sucia; todas compiten por atención dentro de nuestros pobres cerebros. Estas cosas no tienen “hogar” y por ende no tienen a dónde ir, así que se quedan traqueteando en nuestras cabezas.

Peor aun, somos demasiado neuróticos para olvidarnos de ellas, y ciertamente no tenemos tiempo para hacerlas todas en un día. ¿Quién rayos soy, Superman?

Así que vas corriendo de lado a lado apagando fuegos, rezando que no se te haya olvidado nada, despojado de toda creatividad o siquiera la más básica flexibilidad de adaptar tu propia vida a las necesidades de tus amigos, tus familiares o de tí mismo. Esas “cosas” se han apoderado de tu cerebro como un virus, arrastrando todos tus procesos y dejándote agotado y casi inútil. ¿Suena familiar?

¿Así que cómo funciona GTD?

Esta es una versión bien resumida, pero aquí está, estilo PowerPoint:

  1. Identifica todas las cosas en tu vida que no están en su lugar apropiado (atar cabos sueltos).
  2. Deshazte de todas las cosas que no son tuyas o que no necesitas ahora mismo.
  3. Crea un lugar apropiado en el cual confías y que apoye tu estilo de trabajo.
  4. Pon tus cosas en el lugar apropiado, consistentemente.
  5. Haz tus cosas en una forma que le rinda honor a tu tiempo, energía, y el contexto de cualquier momento dado.
  6. Iterar y reajustar constantemente y sin piedad.

Así que, básicamente, conviertes tus cosas en tareas reales (sobre las cuales puedes actuar) o en cosas de las cuales te puedes deshacer. Todo lo que conservas tiene una razón clara para estar en tu vida en cualquier momento dado - tanto ahora como en el futuro. Esto te da una increíble confianza de que a) nada se te pierde y b) en todo momento entiendes claramente de qué cosas te tienes que preocupar y de cuáles no.

Ciertamente no he implementado todas las técnicas que GTD recomienda, pero en aquellas que he comenzado a utilizar he notado una diferencia bien clara.

Llevándolo un Paso más Allá

Estos métodos no son sólo para el trabajo.

Las nociones de que debemos deshacernos del desorden en nuestras vidas están ganando popularidad dentro de una generación como la nuestra, que siempre está expuesta a una sobrecarga de información, trabajo (¿Para cuántos de nosotros es completamente común llevarnos trabajo para las casas? Apuesto que muchos), y una constante competencia por nuestra atención. Blogs como Zen Habits contienen una cantidad de lecturas interesantísmas al respecto. A continuación algunas muy recomendadas:

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Un Razonamiento Liberal ante la 99

COnservadores y Liberales

Siempre me ha parecido interesante que los asuntos públicos en Puerto Rico rara vez se analicen desde un punto de vista de conservadurismo versus liberalismo. Siempre me ha parecido que muchas personas en la isla no “saben lo que son” en el espectro de lo conservador y lo liberal (tato en lo social, como en lo económico y lo político); somos una colección de posturas ante asuntos separados, pero no sabemos de dónde éstas provienen. La reciente controversia en cuanto a la propuesta resolución 99 (que pretende elevar el matrimonio entre un hombre y una mujer a rango constitucional) es un ejemplo de esto, pero en muchas de las discusiones se ha presentado como un enfrentamiento de gays vs. cristianos.

En el caso de la 99, el meollo del asunto es que el gobierno está intentando asumir el papel de ingeniero social, algo a lo que las personas que simpatizan con el liberalismo social (como yo) se tienden a oponer. ¿Qué significa esto? Sencillamente, que creemos que el gobierno debe involucrarse en un asunto sólo cuando representa una agresión directa a los derechos o la justicia de una persona o grupo específico. Hago énfasis en la frase “agresión directa”, refiriéndome a que existe una víctima clara y señalable. Por ejemplo, una persona que asesina o le hace daño físico a otra está cometiendo un crimen directo contra una víctima señalable. Un hombre que se para en la plaza pública y se besa con otro hombre podrá ofender a muchos, pero no está cometiendo un acto de agresión directa. ¿Qué controversial es ese “derecho a ofender”, verdad?

Esto es a lo que las personas usualmente se refieren cuando dicen que “no se debe legislar la moral”, y que otros malinterpretan porque están tomando la frase en sentido literal. La moral se legisla, por supuesto, pero la víctima no puede ser un concepto amorfo como “la fibra moral de nuestro pueblo”. Si fuera así habría otro montón de cosas que habría que prohibir (y de hecho, por no ser así hay otro montón de cosas que hay que legalizar).

Este concepto de la no-intervención del gobierno quizás es difícil de comprender para muchos en Puerto Rico, que hemos vivido por mucho tiempo bajo un Estado Papá (ahora un Estado Papi), donde miramos al gobierno para que nos resuelva todo, pero es algo importante para los derechos de igualdad y de libre expresión de todos, y esto incluye la libertad de todas las religiones de practicar sus creencias como les parezca. El error de algunos conservadores es que están yendo punto por punto y caso por caso tratando de ilegalizar las cosas que ellos (o en el caso de los religiosos, sus biblias) dicen que están mal. Nosotros estamos hablando de trabajar las leyes utilizando este principio fundamental y abarcador en cuanto a la cuestión social (el principio de crimen sin víctima que expliqué) con la meta de fomentar la convivencia entre personas que piensan diferente: cristianos, ateos, judíos, gentiles, homosexuales, heterosexuales, monógamos, polígamos, y todos los demás.

De paso, de toda esta discusión surge otra pregunta: ¿Por qué tiene el gobierno que meterse a definir qué es un matrimonio, aun en términos puramente civiles? De eso hablaré en un artículo próximo.

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Lo Cool y lo Peligroso

[Aquí de vuelta luego de un largo descanso para revolcarme en temas totalmente superficiales...]

Miles Davis - Birth of the Cool

El famoso escritor Stephen King habla en una columna reciente acerca de algo que todos conocemos pero pocos sabemos explicar: la escurridiza cualidad de ser cool. Es un excelente artículo, y da en el clavo con los múltiples ejemplos de quiénes lo son y quiénes no en el mundo del entretenimiento y la política (que al fin y al cabo son lo mismo, ¿no?).

King propone que el término “cool” está más allá de cualquier definición posible, y que una persona sencillamente es cool o no lo es. Ser parte de tal o cuál grupo no te hace automáticamente cool. Ser famoso ciertamente no te hace cool. Eso hace sentido, pero creo que hay un elemento universal que aplica a todo lo cool, y es el elemento del peligro. Peligro, sí. Hablo de la osadía, ser atrevido sin tratar de serlo, hablo de aquellos a quienes una actitud de “me importa un carajo” le sale completamente natural, sin despeinarse.

Un buen ejemplo que da King es el actor Tom Hanks: excelente artista con una increíble capacidad para el drama y la comedia, simpático; de seguro pasará a la historia como uno de los grandes actores del cine norteamericano. Pero Tom Hanks no es cool. A la hora de repartir adjetivos, fiable y seguro le encajan, pero definitivamente nadie diría que Tom Hanks es peligroso. La antítesis de Hanks: Jack Nicholson, que según King siempre es cool no importa lo mala que sea la película en la que aparezca. Inclusive podríamos ir más allá y decir que si ponemos juntos en una cinta a Hanks y a Nicholson (Hanks siendo el bueno y Nicholson el malo, por supuesto), probablemente vamos a apoyar abrumadoramente a Nicholson. Hey, ¿será por eso que nunca han estado en una película juntos?

Otro ejemplo interesante del mundo del cine: Steven Spielberg no es cool, a pesar de su impresionante récord como director. Su tipo de entretenimiento es demasiado sano y recto, y tampoco se le puede llamar peligroso. Estoy seguro que algún lector me puede señalar momentos específicos de sus películas que son cool, pero eso no es suficiente. Por el contrario, Quentin Tarantino es consistentemente cool. Aun cuando sus películas están llenas de defectos (piense en Death Proof), su obra es la verdadera definición de peligro (de nuevo, piense en Death Proof).

Hablando de Tarantino y Spielberg, su estátus demuestra que ser cool no tiene nada que ver con que un artista sea “indie” o popular (ambos son directores muy populares). Muchos confunden ambas cosas y presumen que lo indie es automáticamente cool y que lo “mainstream” no. Esto es incorrecto; hay peligro en ambos lados, al igual que hay buena y pobre calidad en lo chiquito y lo grande. Por ejemplo, en muchas ocasiones el punk es cool, prueba de que lo cool es independiente de la calidad de la ejecución. De hecho, en ocasiones la mala calidad realza el factor cool, como he hablado anteriormente en cuanto a las películas de explotación y de bajo presupuesto.

De paso, algo interesante que se desprende de este punto es que lo cool suele redimir la mala calidad. Sí, así como lo oyó. Esto explica el punk y otros géneros como el reggaetón, al menos en su infancia. También explica la reacción virulenta de personas que no entienden cómo estas expresiones alcanzan tan altos niveles de lealtad entre su fanaticada. Esta gente no son ni entienden el concepto de ser cool.

También podemos ver la otra cara de la moneda. La mayor parte del arte ultrapop jamás podrá ser cool, porque en muchos casos el mainstream implica un nivel de seguridad y fobia al riesgo, al peligro. Tiene que ser así para que sea apetecible a las masas. Muchos de los artistas en el top 40 podrán ser buenos, pero jamás serán cool.

Otro ejemplo (el que me llevó a escribir este artículo): el otro día estaba tratando de precisar por qué me disgusta la música de Gilberto Santarrosa. Sí, escucharon bien, me disgusta; mis disculpas a los fans. La música de Santarrosa es perfecto pop, lleno de ganchos y melodías inolvidables, algo que he defendido en ocasiones anteriores, y está perfectamente escrita y ejecutada con la mejor calidad. Resulta que Santarrosa, como he explicado, carece de cualquier tipo de peligrosidad en su música. Hasta podría decir que en cierto modo me ofende lo poco ofensiva que es. Por eso aunque es excelente jamás podrá ser cool. ¿Qué salsero es cool? Héctor Lavoe, por supuesto (de esto hablé en un artículo anterior). Jaime Torres Torres del Nuevo Día se equivoca; Héctor Lavoe no se convirtió en mito “por su transparencia, humildad, sensibilidad, sencillez, sinceridad, alegrías y sufrimientos”. Héctor Lavoe se convirtió en mito porque era la definición del peligro; era, sencillamente, cool. Y de la misma forma que nos atrae Lavoe y su accidentada historia personal, nos atraen los poetas malditos y los artistas/personalidades que de alguna forma siguieron este modelo del “crash and burn”.

King también hace una distinción entre lo que es “hot” y lo que es cool. Ser “hot” es un asunto puramente sexual, ser cool va más allá. Aquí hay una buena lección para las chicas, quienes tienen una constante presión de la sociedad moderna por ser y verse “hot”, a expensas de otras cualidades: a los hombres nos gustan las mujeres lindas, seguro, pero no nos podemos resistir (repito, nos derretimos) ante una mujer que es “hot” y que además es cool. Todas estas reinas de los tabloides - Britney, Lohan, Paris y las demás - querrán ser “hot”, pero no tienen la más mínima oportunidad de ser cool; ser esclavo de la opinión de los demás automáticamente te descalifica. ¿Por qué Angelina Jolie es la fantasía de hombres y mujeres por igual? ¡Ding, ding! “Hot” y cool. Estoy seguro que es lo mismo a la inversa: ¿Por qué a las chicas buenas le gustan los chicos malos? Porque son cool.

¿Queda alguien fuera del criterio de ser cool? Se me ocurren algunos. El entretenimiento para niños, por ejemplo, (en el cual he estado completamente inmerso desde que nació mi hija) no se puede medir bajo estos mismos principios, porque aspira a ser completamente inocente y libre de entrelíneas, mientras que el cool implica unas acciones y actitudes que no se mencionan directamente. Así que a los adultos que odian a Barney y a los demás: siento decirles que están aplicando erróneamente los conceptos de “coolness” a un área que está libre de tales preocupaciones.

Y luego de toda esta discusión, ¿cuál es el gran afán de señalar lo que es y no es cool? ¿Qué beneficio rinde? ¿No es esto algo increíblemente superficial? La realidad es que el que más y el que menos aspira a ser cool de una forma u otra, desde el joven de quince años hasta el viejito de ochenta. Además, preguntarnos por qué nos sentimos atraídos a todo lo que es cool es preguntarnos por qué nos atrae el peligro, y eso es una pregunta fundamental de nuestra existencia. ¿Cool?

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