Opinión, Arte y Diseño Web por Rafael Torres




La Controversia de la 99: Mirando Más Allá

[Nota: Este artículo expande un comentario que hice en un post anterior relacionado a la resolución 99.]

Licencia de Matrimonio

En un artículo anterior titulado Un Razonamiento Liberal ante la 99 intenté explicar las razones filosóficas por las cuales las personas de corte liberal nos oponemos a la resolución 99, que pretende elevar el matrimonio entre un hombre y una mujer (y sólo este tipo de matrimonio) a nivel constitucional. En pocas palabras, entendemos que el gobierno no tiene razón para crear leyes donde no hay víctimas directas. Esto parte del pensar que el gobierno no debe ser el guardián de la moral cuando un comportamiento supuestamente inmoral no le está agrediendo directamente los derechos a otra persona o grupo.

Recientemente apareció un articulo en el New York Times titulado Taking Marriage Private que va muy a tono con esta controversia. El artículo explica la realidad histórica del matrimonio:

¿Por qué la gente - homosexual o heterosexual - necesita el permiso del estado para casarse? Durante la mayor parte de la historia occidental no era necesario, porque el matrimonio era un contrato privado entre dos familias. El acuerdo entre los padres, no la aprobación de la iglesia o el estado, era lo que confirmaba su validez.

Por 16 siglos, el Cristianismo también definía la validez de un matrimonio basándose en los deseos de la pareja. Si dos personas declaraban que habían intercambiado votos matrimoniales - aun a solas en la granja - la Iglesia Católica aceptaba la validez.

El artículo sigue explicando la historia del matrimonio. Poco a poco en los siglos pasados fue que el matrimonio se fue convirtiendo en una cuestión sancionada por el estado. En algunos casos se utilizó como una cuestión de clara ingeniería social, por ejemplo, la prohibición de matrimonios entre personas de diferentes razas. Con el tiempo los sistemas judiciales fueron eliminando estas restricciones, pero entonces el matrimonio comenzó a utilizarse como una manera de determinar la distribución de recursos a dependientes, en áreas como seguro social, seguros médicos, herencias, y otros. Era una manera práctica y conveniente de definir una unidad familiar para este tipo de transacciones.

De esto podemos ver que el error de aquellos que apoyan que el gobierno haga una definición estricta del matrimonio (como una forma de proteger el concepto moral de la familia) es que están inyectándole intenciones morales a leyes que existen puramente para propósitos administrativos. Esto recuerda el debate que existe en Estados Unidos acerca de la separación de iglesia y estado, donde una cantidad de fundamentalistas alega que no existe tal cosa, y que esa nunca fue la intención de la primera enmienda de la constitución. Presumamos por un momento que tal separación nunca fue la intención original de los redactores. ¿Y qué? ¿Acaso la separación de iglesia y estado no es una buena idea, independientemente de lo que pensaran los padres fundadores? Claro que sí. De la misma forma, es posible que las leyes que hoy dictan lo que es un matrimonio válido fueran creadas originalmente con propósitos moralistas, pero hoy en día son una cuestión puramente administrativa, y ese debe ser su único alcance.

Por otro lado, estas definiciones tradicionales del matrimonio fueron útiles para una sociedad donde “prácticamente todos los adultos estaban casados” y “era muy raro el concubinato y la paternidad/maternidad soltera por elección”. Sin embargo, esto ha cambiado. En Estados Unidos:

La mitad de todos los Americanos entre las edades de 25 a 29 no están casados, y muchos de ellos ya han incurrido en obligaciones de pareja, de paternidad, o ambas. Casi 40 por ciento de los niños nace de padres que no están casados. A la misma vez, muchas personas casadas están en segundos o terceros matrimonios, y sus obligaciones se distribuyen entre varios hogares.

Utilizar la existencia de una licencia matrimonial para determinar cuándo el estado debe proteger las relaciones interpersonales se está volviendo cada vez más impráctico…

Presumo que en Puerto Rico la situación es igual o muy similar.

El artículo propone algo que a mí me hace completo sentido: eliminar el matrimonio como una institución del estado, y volver a la forma que funcionó por gran parte de la historia: contratos privados. El concepto del matrimonio entonces se separa completamente del aparato gubernamental y se convierte en un asunto del dominio exclusivo de la religión, la que sea. Vamos a repetirlo: bajo este sistema, el gobierno no conocería un concepto llamado “matrimonio”; sólo conoce de contratos legales, y está preparado para mediar disputas de incumplimiento de estos contratos.

Claro, este sistema presentaría una serie de posibles problemas: ¿Cómo trabajaríamos entonces con asuntos como seguro social, seguros médicos, herencias, impuestos, custodia, etc.? En efecto, éstos serían cambios grandes que el gobierno tendría que realizar para ajustarse a un sistema donde no existen licencias matrimoniales. Por otro lado, estos asuntos son de tipo administrativo, no filosóficos, y ya el gobierno por mucho tiempo ha trabajado con estos issues con personas que no poseen una licencia matrimonial. Además, la dificultad de implantar un sistema no debería ser excusa para no hacer las cosas como se deben hacer.

Así que como vemos, toda esta controversia de la 99 ni siquiera toca el asunto medular: que no hay razón filosófica para que el gobierno deba tener un concepto de lo que es el matrimonio, ni siquiera heterosexual. Mientras se debate la controversia de la 99, nos reafirmamos en la oposición a la medida, pero a la misma vez teniendo en cuenta que hay un issue aun más profundo que debemos atender.

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Hacia un Sistema de Organización Personal

Un gran desorden

Hace unos días estaba teniendo una conversación entre geeks con Albizu y Jorge Luis Suárez de Teknolatin acerca de la web y temas relacionados. Estábamos hablando de diferentes servicios de “Bookmarks” (o “favorites”, como le llama Internet Explorer) y en un momento les pregunté: “¿Acaso yo soy el único que nunca usa bookmarks en su navegador de Internet?” Luego de una carcajada y una cara de “estás loco”, me contestaron: “Sí, eres el único que no utiliza bookmarks”.

Pues sí, nunca uso bookmarks (o favorites) en mi navegador ni a través de servicios como del.icio.us. De hecho, mi navegador Firefox está configurado para que borre toda la historia de páginas visitadas siempre que cierro el programa. ¿Raro, no?

Esta idea de no conservar una historia de lugares visitados es sólo una parte bien pequeña de un sistema que llevo probando desde hace algún tiempo, y que consiste sencillamente en examinar todo, absolutamente todas las áreas de mi trabajo diario que estén creando una complejidad innecesaria, e intentar simplificarlas significativamente o eliminarlas por completo (si es posible).

En el caso de los bookmarks, me di cuenta de lo sigiente:

  • Yo solía guardar cualquier cosa que me parecía útil, interesante y que podría usar en un futuro cercano o lejano.
  • Mi naturaleza de “freak” de la organización y la categorización me obligaba entonces a clasificar todos esos bookmarks bajo unos complejos esquemas de carpetas y etiquetas.
  • La cantidad de bookmarks era tanta que en la mayoría de las ocasiones una simple búsqueda u hojeada me tomaba más tiempo que una búsqueda en Google.
  • En el caso de sitios web que visitaba a diario, era igual de sencillo escribir el nombre del website en el navegador.
  • En muchos casos que necesitaba algo que había marcado hace meses o inclusive años, no terminaba usándolo porque la información ya estaba obsoleta. Nuevamente, una búsqueda en Google terminaba siendo mas útil.
  • Más importante, la absoluta mayoría de las cosas que guardaba nunca las necesité en el futuro.

Así que decidí deshacerme de los bookmarks por completo, y meses más tarde no los he extrañado ni un poco. Ahora bien, quizás un sistema de bookmarks no tiene ningún tipo de importancia en su vida, pero para mí que soy diseñador web y programador, el poder moverme y encontrar información rápidamente en la red es una parte fundamental del empleo. Por otro lado, estoy seguro que en su lugar de trabajo u hogar usted ha tenido que implementar una serie de “sistemas” y rutinas personales para poder vivir su vida diaria, y apuesto que muchas de éstas son innecesariamente complicadas. De seguro hay grasa para cortar.

En mi caso llegó un momento que la cantidad de tareas y responsabilidades tanto en mi trabajo como en mi casa me estaban asfixiando, y constantemente estaba en estrés y lamentándome “tengo tantas cosas que tengo que hacer, pero ¿con qué tiempo?”. Así que decidí hacer algo al respecto, pero, la diferencia entre una limpieza casual y lo que terminé haciendo es que no hay vacas sagradas; todo se mira con ojo crítico y si algo se puede eliminar se elimina sin pena y ya.

A continuación algunas de las cosas que implementé en mi trabajo. Note que mi trabajo está centrado casi completamente alrededor de mi computadora, así que la mayoría de los cambios ocurrieron ahí:

  • Software. Eliminé todos los programas que no estuviera usando o que no añadieran valor suficiente (incluyendo extensiones de firefox y “toolbars” innecesarios). Constantemente evalúo si un programa más sencillo me sirve mejor que un programa complicado.
  • Búsqueda vs. categorización manual. Eliminé las complicadas estructuras de carpetas que estaba usando para guardar mis archivos. La búsqueda que incluye el sistema operativo OS X (Spotlight) es ahora mi mejor amiga para encontrar cosas en segundos no importa dónde se encuentren. (el sistema operativo Windows Vista tiene una funcionalidad de búsqueda similar, y también hay otras soluciones como Google Desktop Search y Copernic).
  • Limpiar, limpiar limpiar. El desktop de la computadora siempre está completamente libre de documentos (¿Acaso esto le parece familiar?). El escritorio físico en mi oficina también está completamente libre de papeles y notas “post it”, y limpié todas las gavetas de mi escritorio, eliminando todo papel que sabía que no iba a necesitar en los próximos meses. A la misma vez decidí irme completamente “paperless”; toda nota, teléfono, o quehacer va directamente a electrónico, organizado en un sistema que detallo más adelante.
  • Cuentas de email. Reduje el número de cuentas de email al mínimo absoluto (en mi caso un email del trabajo y un email personal). Dejé de usar el email para todo lo que no sea absolutamente necesario (los spam, las cadenas y los chistes se borran sin leerlos y con prejuicio extremo).
  • Dejar de ser esclavo del email. Implementé unas técnicas para siempre mantener en cero la cantidad de mensajes en el inbox del correo electrónico. Pueden ver más detalles acerca de esto en esta charla titulada “Inbox Zero”, por Merlin Mann.
  • Hacer una lista de “to-do’s” y mantenerla. Este probablemente ha sido el cambio más importante de todos y el que más beneficio de productividad me ha rendido. Todo, todo, absolutamente todas las tareas, por más pequeñas que sean, van a mi lista de quehaceres. De esta forma, puedo atacar inmediatamente las cosas que puedo hacer enseguida (todas esas tareas pequeñas que puedo terminar en cinco o diez minutos). De la misma forma puedo sacar de mi mente las tareas grandes que no puedo completar de inmediato, para enfocarme sólo en una tarea a la vez sin ansiedad.

Muchos de estos conceptos salen de un método llamado “Getting Things Done” (GTD), desarrollado por David Allen y publicado en un libro del mismo nombre. Sí, esto es un libro de autoayuda, pero no se preocupe que no hay nada aquí del llamado “new age bullshit” típico de este género; esto es pura productividad personal sin filosofías extrañas. Merlin Mann explica de qué se trata el método GTD:

Así es como defino las “cosas” (”stuff”): cualquier cosa que has permitido que entre dentro de tu mundo físico o sicológico que no pertenece a donde está ahora mismo, y para la cual no has definido aún su resultado final…

Estas “cosas” están rebotando en nuestras cabezas causando todo tipo de estrés y ansiedad. Tu próxima evaluación del trabajo, bar mitzvahs, rollos vacíos de papel de baño, la podadora de grama dañada, la solicitud de la universidad, tu gran panza, caries, la ropa interior sucia; todas compiten por atención dentro de nuestros pobres cerebros. Estas cosas no tienen “hogar” y por ende no tienen a dónde ir, así que se quedan traqueteando en nuestras cabezas.

Peor aun, somos demasiado neuróticos para olvidarnos de ellas, y ciertamente no tenemos tiempo para hacerlas todas en un día. ¿Quién rayos soy, Superman?

Así que vas corriendo de lado a lado apagando fuegos, rezando que no se te haya olvidado nada, despojado de toda creatividad o siquiera la más básica flexibilidad de adaptar tu propia vida a las necesidades de tus amigos, tus familiares o de tí mismo. Esas “cosas” se han apoderado de tu cerebro como un virus, arrastrando todos tus procesos y dejándote agotado y casi inútil. ¿Suena familiar?

¿Así que cómo funciona GTD?

Esta es una versión bien resumida, pero aquí está, estilo PowerPoint:

  1. Identifica todas las cosas en tu vida que no están en su lugar apropiado (atar cabos sueltos).
  2. Deshazte de todas las cosas que no son tuyas o que no necesitas ahora mismo.
  3. Crea un lugar apropiado en el cual confías y que apoye tu estilo de trabajo.
  4. Pon tus cosas en el lugar apropiado, consistentemente.
  5. Haz tus cosas en una forma que le rinda honor a tu tiempo, energía, y el contexto de cualquier momento dado.
  6. Iterar y reajustar constantemente y sin piedad.

Así que, básicamente, conviertes tus cosas en tareas reales (sobre las cuales puedes actuar) o en cosas de las cuales te puedes deshacer. Todo lo que conservas tiene una razón clara para estar en tu vida en cualquier momento dado - tanto ahora como en el futuro. Esto te da una increíble confianza de que a) nada se te pierde y b) en todo momento entiendes claramente de qué cosas te tienes que preocupar y de cuáles no.

Ciertamente no he implementado todas las técnicas que GTD recomienda, pero en aquellas que he comenzado a utilizar he notado una diferencia bien clara.

Llevándolo un Paso más Allá

Estos métodos no son sólo para el trabajo.

Las nociones de que debemos deshacernos del desorden en nuestras vidas están ganando popularidad dentro de una generación como la nuestra, que siempre está expuesta a una sobrecarga de información, trabajo (¿Para cuántos de nosotros es completamente común llevarnos trabajo para las casas? Apuesto que muchos), y una constante competencia por nuestra atención. Blogs como Zen Habits contienen una cantidad de lecturas interesantísmas al respecto. A continuación algunas muy recomendadas:

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Un Razonamiento Liberal ante la 99

COnservadores y Liberales

Siempre me ha parecido interesante que los asuntos públicos en Puerto Rico rara vez se analicen desde un punto de vista de conservadurismo versus liberalismo. Siempre me ha parecido que muchas personas en la isla no “saben lo que son” en el espectro de lo conservador y lo liberal (tato en lo social, como en lo económico y lo político); somos una colección de posturas ante asuntos separados, pero no sabemos de dónde éstas provienen. La reciente controversia en cuanto a la propuesta resolución 99 (que pretende elevar el matrimonio entre un hombre y una mujer a rango constitucional) es un ejemplo de esto, pero en muchas de las discusiones se ha presentado como un enfrentamiento de gays vs. cristianos.

En el caso de la 99, el meollo del asunto es que el gobierno está intentando asumir el papel de ingeniero social, algo a lo que las personas que simpatizan con el liberalismo social (como yo) se tienden a oponer. ¿Qué significa esto? Sencillamente, que creemos que el gobierno debe involucrarse en un asunto sólo cuando representa una agresión directa a los derechos o la justicia de una persona o grupo específico. Hago énfasis en la frase “agresión directa”, refiriéndome a que existe una víctima clara y señalable. Por ejemplo, una persona que asesina o le hace daño físico a otra está cometiendo un crimen directo contra una víctima señalable. Un hombre que se para en la plaza pública y se besa con otro hombre podrá ofender a muchos, pero no está cometiendo un acto de agresión directa. ¿Qué controversial es ese “derecho a ofender”, verdad?

Esto es a lo que las personas usualmente se refieren cuando dicen que “no se debe legislar la moral”, y que otros malinterpretan porque están tomando la frase en sentido literal. La moral se legisla, por supuesto, pero la víctima no puede ser un concepto amorfo como “la fibra moral de nuestro pueblo”. Si fuera así habría otro montón de cosas que habría que prohibir (y de hecho, por no ser así hay otro montón de cosas que hay que legalizar).

Este concepto de la no-intervención del gobierno quizás es difícil de comprender para muchos en Puerto Rico, que hemos vivido por mucho tiempo bajo un Estado Papá (ahora un Estado Papi), donde miramos al gobierno para que nos resuelva todo, pero es algo importante para los derechos de igualdad y de libre expresión de todos, y esto incluye la libertad de todas las religiones de practicar sus creencias como les parezca. El error de algunos conservadores es que están yendo punto por punto y caso por caso tratando de ilegalizar las cosas que ellos (o en el caso de los religiosos, sus biblias) dicen que están mal. Nosotros estamos hablando de trabajar las leyes utilizando este principio fundamental y abarcador en cuanto a la cuestión social (el principio de crimen sin víctima que expliqué) con la meta de fomentar la convivencia entre personas que piensan diferente: cristianos, ateos, judíos, gentiles, homosexuales, heterosexuales, monógamos, polígamos, y todos los demás.

De paso, de toda esta discusión surge otra pregunta: ¿Por qué tiene el gobierno que meterse a definir qué es un matrimonio, aun en términos puramente civiles? De eso hablaré en un artículo próximo.

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Más Visualizaciones del Tamaño del Universo

Galaxia

En un artículo anterior titulado Visualizaciones del Tamaño del Universo hablé sobre la película educativa Powers of Ten, que nos ayuda a tener una idea de nuestro tamaño en relación al universo. Es una película verdaderamente impresionante, y es hasta ahora el mejor intento que he visto de hacernos entender lo pequeños que somos.

En aquel momento no encontré la película publicada en la web, pero ahora, gracias a YouTube, la película está disponible para el disfrute de todos:

Powers of Ten:

Si no puede ver la película aquí, véala directamente en YouTube.

Noten que cada cuadro es diez veces más ancho que el siguiente. Esto significa que la cámara cada vez se aleja más y más rápidamente. También significa que en términos de área, cada cuadro es cien veces mayor que el anterior. Noten también lo impresionante que resulta cuando la película entonces empieza a acercarse hasta llegar al nivel molecular y atómico. Ahí se puede visualizar como la masa es, en su mayoría, espacio vacío.

Por supuesto, aun después de ver la película, todavía se nos hace casi incomprensible el tamaño del universo visible. A continuación presento algunas formas que se pueden utilizar para lograr que nuestra mente pueda captar estos conceptos:

Visualización por Distancias

El escrito corto The Universe: Size Shape and Fate (formato PDF) de Tom Murphy tiene unas cifras interesantes basadas en distancias y la velocidad de la luz (le añado algunas notas mías):

Un salón de conferencias mide aproximadamente 10 metros de ancho, y la luz lo atraviesa en aproximadamente 30 nanosegundos. Usaremos la luz, que viaja a 300,000,000 metros por segundo, para cuantificar distancias.

  • El radio de la tierra es de 6378 kilómetros. La luz podría circular 7 veces a la tierra en 1 segundo.
  • La luna tiene aproximadamente una cuarta parte del diámetro de la tierra, y se encuentra a 1.25 segundos-luz de distancia [esto significa que la luz tardaría 1.25 segundos en viajar de la luna a la tierra, o sea, 375,000,000 metros].
  • El sol es 109 veces el diámetro de la tierra, y está a 8 minutos-luz de distancia (150 millones de kilómetros).
  • Júpiter está a 40 minutos-luz de distancia del sol.
  • Plutón está a 5.5 horas-luz de distancia del sol.
  • La estrella más cercana al sol está a 4.5 años-luz de distancia. ¡Tómese un momento para apreciar este gran salto!
  • El centro de la Vía Láctea (nuestra galaxia) está a 25,000 años-luz de distancia. [Nuestro sistema solar está en una esquinita de la Vía Láctea.] Una galaxia es una colección o “isla” de estrellas que se mantienen unidas por gravedad.
  • Galaxias grandes como la nuestra miden alrededor de 100,000 años-luz de diámetro.
  • La galaxia más cercana a la nuestra es Andrómeda, y está a 2.5 millones de años-luz de distancia.
  • El grupo de galaxias más cercano (Virgo) está a 50 millones de años-luz.
  • El borde del universo visible está a 13.7 billones de años-luz de distancia.

Visualización por Cantidades

Visualización por Tiempo

La edad del universo se estima en aproximadamente 13.7 billones de años (13,700,000,000 años). La edad de la tierra se estima en aproximadamente 4.5 billones de años. Esto significa que:

  • Si tomamos el estimado de que el ser humano actual (homo sapiens) surgió hace aproximadamente 250,000 años, entonces hemos existido por 0.0018% de la historia del universo y por 0.0056% de la edad de la tierra. Podríamos acomodar 54,800 eras humanas dentro de la historia del universo.
  • La era cristiana (aproximadamente 2,006 años) representa un 0.0000146% de la edad del universo y 0.0000446% de la edad de la tierra. Podríamos acomodar 6,829,511 eras cristianas dentro de la historia del universo.
  • Si presumimos que la edad promedio que alcanza un ser humano es más o menos 80 años, esto representa un 0.00000058% de la edad del universo y 0.00000178% de la edad de la tierra. Podríamos acomodar 171,250,000 vidas humanas consecutivas dentro de la edad del universo.

En un artículo anterior titulado Cuando la Ciencia Contradice a la Biblia ponderaba lo que números como éstos implican para el concepto del ser humano como centro de la creación de dios. Éstos de veras son números sorprendentes que, al menos en mi caso, me llenan de asombro y me levantan una cantidad de preguntas filosóficas acerca de nuestra existencia.

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Ateos, Creyentes y Agnósticos

Creer en Dios

Creer o no en dios. Muchas personas suponen que sólo existen dos posiciones qué asumir en cuanto a la existencia de un creador divino: el creyente, que afirma la existencia de dios como verdad absoluta, y su contraparte el ateo, que la niega activamente. Existen, sin embargo, posiciones diferentes a estos dos absolutos. Quizás usted ha escuchado el término agnóstico, que usualmente se presenta como un punto medio entre el ateo y el creyente. Vale la pena aclarar este concepto y sus variantes.

El agnosticismo es un postulado filosófico que dice que es imposible declarar con absoluta certeza si dios existe o no existe. En otras palabras, el agnóstico sencillamente “no sabe” si dios existe o no, y entiende que aquellas personas que declaran saberlo con certeza están llegando a una conclusión errónea filosóficamente hablando. El agnosticismo es una extensión del escepticismo filosófico, que plantea que, dado que todo nuestro conocimiento está sujeto a nuestras percepciones humanas (que podrían ser correctas o incorrectas), es imposible alcanzar conocimiento absoluto sobre algo en particular. Note que un aspecto interesante que se desprende de este punto de vista es que el ateo entonces es tan “fiel creyente” como el creyente, dado que afirma categóricamente algo (la inexistencia de dios) que, según el agnóstico, tampoco es posible saber con certeza.

Ahora bien, hay dos variantes dentro del agnosticismo. Por un lado está el agnóstico-ateo que, partiendo de su agnosticismo, sencillamente no encuentra una razón poderosa para creer en dios, o encuentra que es irrelevante para su vida. También está el agnóstico-creyente, también llamado fideísta, que a pesar de que reconoce que es imposible determinar con certeza si dios existe, decide creer exclusivamente por fe. Otra forma de explicar la creencia del agnóstico-creyente es que entiende que la razón es irrelevante para la fe religiosa.

El caso del agnóstico-creyente en particular es interesante. Muchas ramas de la fe cristiana, por ejemplo, enfatizan la importancia del concepto de creer exclusivamente por fe. Inclusive muchos cristianos entienden que esta es la única forma honesta de relacionarse con dios. El argumento que ellos presentan va dirigido principalmente a los creyentes que intentan buscar evidencia física de la existencia de dios. Dicen que si una persona necesita prueba física de que dios existe, entonces esto no es verdadera fe, o es una fe pobre. La reciente controversia del diseño inteligente hizo clara la distinción entre estas dos escuelas de pensamiento cristiano; muchos cristianos plantearon que la religión no tiene necesidad de irse a debatir en contra de la ciencia, como los proponentes del diseño inteligente están haciendo. En un interesante artículo en contra del diseño inteligente, Hal Helms presenta el punto de vista de un cristiano que cree por fe, un buen ejemplo del agnóstico-creyente.

Otra argumento similar para la creencia en dios es la Apuesta de Pascal, que plantea lo siguiente:

  • Si crees en dios y dios existe, entonces vas al cielo y tu ganancia es infinita.
  • Si crees en dios y dios no existe, entonces has perdido un poco.
  • Si no crees en dios y dios no existe, entonces has ganado un poco.
  • Si no crees en dios y dios existe, entonces vas al infierno y tu pérdida es infinita.
  • Por lo tanto, es más ventajoso creer en dios que no creer.

Los problemas con este argumento son bastante obvios. Primero, el agnóstico-creyente argumentaría que este razonamiento a base de probabilidades no constituye verdadera fe, y la verdadera fe, en su forma de ver, es el requisito para ir al cielo. Otro problema implícito es que el argumento sólo considera el punto de vista del dios cristiano, donde la recompensa final es el cielo o el infierno. En ningún momento considera la posibilidad de que la naturaleza de dios sea otra; piense en las religiones donde no hay conceptos de cielo o infierno, o aquellas donde dios no es un ser sino un estado de iluminación (como el budismo), o inclusive aquellas donde hay más de un dios. Las posibilidades son múltiples.

De paso, este último punto me trae a la mente un argumento que escucho a menudo: “algunos lo llaman Jehová, otros Alá, otros lo llaman de otras formas, pero lo importante es creer en él”. Este argumento sufre de los mismos problemas del argumento de Pascal; ¿cómo entonces resolvemos las creencias tan diferentes acerca de la naturaleza de dios en las diferentes religiones? La verdad es que no las resuelve; es más bien una forma que tienen algunos de amortiguar esta contradicción lógica en sus mentes.

Y para mí, entonces, ¿existe dios? Mi respuesta: no lo sé.

*Foto por LastExit. Véala en Flickr.

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¿Qué es Bullshit?

Una palabra en inglés que no tiene un análogo fácil en español es "bullshit". Quizás los términos sandeces o estupideces se acercan, y en España es popular el término gilipolleces, pero ninguno logra capturar el significado completo de la palabra en inglés. Todos sabemos de qué se trata, y reconocemos cuando alguien hace o dice cosas que son, simplemente, "bullshit". Pero pocos han hecho un análisis a fondo del tema.

En su ensayo On Bullshit, el profesor de filosofía Harry G. Frankfurt explica qué es y qué no es "bullshit". Escribe:

Una de las características más prominentes de nuestra cultura es que hay tanto "bullshit". Todos saben esto. Cada uno de nosotros contribuye su parte. Pero tendemos a dar esta situación por sentado. La mayoría de la gente se siente confiada en su habilidad de reconocer "bullshit" para evitar ser tomado. De manera que el fenómeno no ha levantado mucho pensamiento ni investigación. Como consecuencia, no tenemos un entendimiento claro de lo que es "bullshit", por qué hay tanta, y qué función sirve. Y nos falta una apreciación concientemente desarrollada de lo que significa para nosotros. En otras palabras, no tenemos teoría. Yo propongo comenzar el desarrollo de un entendimiento teórico del "bullshit", principalmente proveyendo un análisis filosófico tentativo y exploratorio.

Acto seguido Frankfurt hace una disertación profunda, detallada y completamente fascinante del "bullshit", desde una perspectiva filosófica seria -el ensayo no es una broma- y concluye explicando cómo el "bullshit" es un enemigo de la verdad aún más peligroso que las mentiras mismas. Es un escrito verdaderamente provocador. Sigan el enlace para leerleo:

On Bullshit, de Harry Frankfurt

Visualizaciones del Tamaño del Universo

Imagen de la Película Powers of Ten

En un artículo anterior sobre las contradicciones entre la biblia y la ciencia mencioné unos datos acerca de lo que hoy se conoce que es el tamaño y la edad del universo, unos 13.7 billones de años. Como mencioné en aquel momento, esto reduce la historia completa de la humanidad a mucho menos que un batir de ojos dentro de la historia mayor del universo. De la misma forma, nuestro tamaño en relación al universo convierte a la tierra en mucho menos que un granito de arena.

En una visita hace un año al observatorio de Arecibo pude ver una una película corta que ayudaba a visualizar nustro tamaño en relación al universo. La película empieza con una vista de un muchacho recostado en un parque. Poco a poco la cámara se va alejando hacia arriba y vemos el parque completo. La cámara se aleja aún más y vemos la ciudad, luego el país, luego la tierra, nuestro sistema solar, la vía láctea, otras galaxias, y aún más lejos. Esta película verdaderamente impresionante se llama Powers of Ten, ya que en cada escalón del "zoom out" nos alejamos por un factor de diez (primero un metro, luego diez, luego cien, luego un kilómetro, etcétera).

La película no se puede ver directamente por la Web, pero aquí hay un sitio que presenta una imagen de cada "escalón", y te permite alejarte o acercarte a gusto. Además puedes ir a la inversa y acercarte a la mano del muchacho, luego la piel, las células, el DNA, y más. Otro sitio web de astronomía para niños también tiene una visualización parecida. También la web de Molecular Expressions tiene una visualización más animada (requiere Java).

Además de estas visualizaciones, encontré este escrito corto (en formato PDF), muy entretenido y fácil de entender, que explica el tamaño, principio y la forma de nuestro universo. También explica un poco acerca de los conceptos de tiempo y espacio que presentó Einstein por primera vez. Son conceptos difíciles de comprender a veces, pero completamente fascinantes.

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¿Qué es el Escepticismo?

Adoptar un punto de vista escéptico como guía personal no es y nunca ha sido fácil. Aunque nos creemos que nuestra civilización ha alcanzado los más altos grados de ilustración, la realidad es que los mitos y las creencias en lo fantásticamente absurdo dominan nuestra vida diaria. Desde los raptos por criaturas extraterrestres, la reencarnación, la astrología, hasta el feng shui, tal parece que estamos dispuestos a creer lo que sea sin preguntar por qué.

Ahora bien, si usted es de las personas que cree fervientemente en extraterrestres, reencarnación, astrología o feng shui, probablemente usted ya comenzó ha hacer un juicio mental sobre mi persona, probablemente negativo. Esto es precisamente lo que sucede cuando debato algunos de estos y otros temas con amigos o conocidos, y dentro de la discusión se me ocurre debatir temas tan “probados” como la acupuntura o el Triángulo de las Bermudas.

Creo que entonces procede una aclaración sobre lo que significa escepticismo. Aquí reproduzco en español una introducción al tema que da la revista Skeptic, y que lo explica bien:

¿Qué significa ser escéptico? Algunos creen que el escepticismo es el rechazo a ideas nuevas, o peor, confunden “escéptico” con “cínico” y piensan que los escépticos son un montón de cascarrabias obstinados que no están dispuestos a aceptar cualquier afirmación que le haga reto al status quo. Esto es incorrecto. El escepticismo es un enfoque provisional a una alegación. Es la aplicación de la razón a todas las ideas, y no hay vacas sagradas. En otras palabras, el escepticismo es un método y no una posición. Idealmente, el escéptico no entra en una investigación cerrado a la posibilidad que un fenómeno pueda ser real o que una alegación sea cierta. Cuando decimos que somos “escépticos” significa que debemos ver evidencia poderosa antes de creer. Cuando escuchamos una alegación fantástica decimos “muy bien, pero tienes que probarlo”.

El escepticismo tiene una larga tradición histórica tan temprano como la Grecia antigua donde Sócrates observaba: “Sólo sé que no sé nada”. Pero esta posición pura es estéril y poco productiva, y muy pocos la sostienen. Si eres escéptico sobre todo, entonces tienes que ser escéptico sobre tu propio escepticismo. El escepticismo puro es por lo tanto poco aplicable a nuestra vida diaria.

El escepticismo moderno está fundamentado en el método científico, que envuelve la recopilación de datos para formular y probar explicaciones naturalistas para fenómenos naturales. Una alegación se convierte en hecho cuando es confirmada a tal grado que resulta razonable ofrecer un acuerdo temporero. Pero todos los hechos en la ciencia son provisionales y sujetos a cuestionamiento, y por lo tanto el escepticismo es un método que lleva a conclusiones provisionales. Algunas alegaciones como la percepción extrasensorial (ESP) y el creacionismo han sido probados (y fallaron la prueba) tantas veces como para concluir provisionalmente que no son válidos. Otras como la hipnosis y el origen de los lenguajes han sido probadas pero los resultados no han sido concluyentes, por lo que debemos continuar formulando hipótesis y teorías hasta que podamos llegar a una conclusión provisional.

La clave del escepticismo es aplicar los métodos de la ciencia continua y vigorosamente para navegar las aguas entre el escepticismo del “no sé nada” y la credulidad del “todo vale”.

Seguiré elaborando sobre temas interesantes desde el punto de vista escéptico próximamente.

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