Opinión, Arte y Diseño Web por Rafael Torres




La Fotografía Post Mortem

[Actualizado: Añadí un enlace adicional a una galería de fotos post-mortem del Perú. Gracias a Vanessa por esta información.]

Precaución: este artículo contiene imágenes de personas fallecidas. Recomiendo discreción.

Fotografia Post-Mortem de mujer

En estos días he estado mirando con extraña fascinación algunas galerías en la Web dedicadas a la fotografía post-mortem, o fotos de difuntos. No me refiero a fotos morbosas de accidentes o asesinatos sangrientos, sino a la común práctica del siglo 19 de fotografiar familiares recientemente fallecidos. Aunque esto se considera poco apropiado en nuestra época actual, debemos recordar que en la era victoriana tomarse una foto era un lujo que pocas personas podían costear. En muchos casos esta es la única foto que existiría de la persona, así que valía la pena tomarla aun si ya había muerto.

Fotografia Post-Mortem de Hombre

Fotografia Post-Mortem de mujer

En su artículo Photographic Memories, Lyndsey Amadeo Gray menciona:

“Imagina que eres parte de una familia en la era victoriana. La muerte es parte de tu vida diaria, así que es mucho más fácil de aceptar. La taza de mortalidad durante esta época era prácticamente igual al número de nacimientos. La mayoría de las muertes eran de niños a causa de la viruela y la fiebre amarilla, y mujeres que morían en el parto. A menudo los niños le eran arrebatados de su familia antes de su primer cumpleaños.”

En la mayoría de los casos a la persona se le fotografiaba en una cama o en su ataúd, como durmiendo. Sin embargo, en ocasiones también sentaban al difunto en una silla, o alrededor de sus familiares. Como menciona el artículo, la mortalidad infantil de la época era altísima, y por esto hay una gran cantidad de fotos de niños. Éstas tienden a ser las más desgarradoras, especialmente cuando el niño aparece junto a sus juguetes, o en brazos de su madre.

Fotografia Post-Mortem de niña junto a sus juguetes

Hay varias galerías de este tipo de fotografía en la Internet. Nuevamente le pido discreción a las personas antes de entrar a ellas, especialmente si le incomoda ver fotos de niños:

Algunas de éstas son muy tristes, pero también encuentro que hay algo extrañamente hermoso en muchas. Algo sí es cierto: a todos nos intriga de alguna forma la muerte, y de vez en cuando vale la pena ver un memento mori que nos recuerde la fragilidad de nuestra vida.

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La Verdadera Historia de ‘Bodas Negras’

o, Toda la información que usted probablemente ni quería saber acerca de esta célebre canción

Bodas Negras

Un artículo que escribí el año pasado titulado Bodas Negras y otros Boleros Macabros recientemente ha estado recibiendo tráfico de gente que está buscando información en la Web acerca de esta famosa canción latinoamericana. Como mencionaba en ese artículo, Bodas Negras (o Boda Negra, como también se le llama), que toca el tema de la necrofilia, es un excelente ejemplo de cómo el bolero latinoamericano a veces bien le puede dar varias patadas en el trasero a cualquier banda Goth o Death Metal.

Aquí pueden escuchar cinco versiones diferentes de la canción, en las voces de Julio Jaramillo, Ana Gabriel, el Trío Los Condes, Oscar Chávez y Lydia Mendoza:

Si no puede ver el “flash player”, escuche las versiones MP3: (1) (2) (3) (4) (5)

La Letra:

Oye la historia que contome un día
el viejo enterrador de la comarca:
era un amante que por suerte impía;
su dulce bien le arrebató la parca.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de su hermosa,
la gente murmuraba con misterio;
es un muerto escapado de la fosa.

En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.

Y allá en la triste habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta,
sentó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.

Ató con cintas los desnudos huesos,
el yerto cráneo coronó de flores,
la horrible boca la cubrio de besos
y le contó sonriendo sus amores.

Llevó a la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado
y para siempre se quedó dormido,
al rígido esqueleto abrazado.

El poema original frecuentemente se le atribuye al poeta colombiano Julio Flórez e inclusive apareció en una colección de poemas autorizada por Flórez mismo, pero en muchas ocasiones también se le atribuye al sacerdote y poeta venezolano Carlos Borges. La información en la Web acerca de Borges es escasa, pero sí se sabe que vivió una vida algo controversial. La revista Cubarte tiene una breve reseña de la historia de Boda Negra en Cuba que incluye algunos datos interesantes de Borges:

Pero Boda negra que originalmente se tituló Boda macabra, fue escrito mucho antes y circuló a partir de 1893. Su autor, como se dijo, es Carlos Borges, un venezolano que después de una juventud desenfrenada se metió a cura e hizo una rápida carrera hasta que tuvo que colgar los hábitos cuando se hizo público su amor por una monja joven y linda, y volvió a su vida de poeta erótico y de borracho escandaloso hasta que un día, en Caracas, se arrodilló en plena calle y pidió perdón por sus culpas al Obispo; lo obtuvo y se le reintegró al convento, donde, junto a poemas místicos de envergadura escribió versos de encendido erotismo. Quedó otra vez fuera de la iglesia y consiguió de nuevo el perdón, pero, incurable, se enamoró de una actriz de teatro y cayó preso cuando se dio a vivar al dictador Cipriano Castro el mismo día en que lo depuso Juan Vicente Gómez. En la celda exaltó al nuevo dictador en sus poemas y logró el indulto para convertirse en el capellán particular del sátrapa. Como tal lo sorprendió la muerte en 1932, a los 65 años de edad. Pero esa, al igual que la vida novelesca de Julio Flórez, es otra historia.

Según se dice son relativamente pocos los poemas de Borges que sobreviven hasta el día de hoy, y se le conoce más por sus discursos y oratorias que por su poesía. Al menos pude encontrar un poema suyo que definitivamente tiene un aire autobiográfico:

Pero Más Dulce

Ante la imagen de Jesús rezaba
con místico fervor mi devoción,
cuando cerca de mí pasó una hermana,
casi rozando con mi corazón.

El demonio bíblico y maldito
me hizo, ¡Dios mío!, profanar mi rezo,
corrí tras ella, la alcancé, y la vida,
la vida toda se la di en un beso.

Cuando a mi puesto volví cual Judas,
con la cabeza baja avergonzado,
el buen Jesús me dijo con ternura:
«Dale otro beso…, que eso no es pecado».

Obedeciendo a Jesus prolijo
corri tras ella, la volví a alcanzar,
y al agarrarla me grito: “¡Bandido!”
Pero más dulce la volví a besar.

El propio Borges dijo que escribió Boda Negra cerca del año 1885. La musicalización del poema se le atribuye al cubano Alberto Villalón. La vida de Borges también ha servido de inspiración para la puesta en escena de la obra de teatro Boda Macabra, del uruguayo Ugo Ulive.

Alguien hizo un vídeo para la canción en YouTube, utilizando animaciones de computadora, aunque el resultado es más jocoso que dramático. Hablando de vídeos, uno que se ajusta muy bien a Bodas Negras es Mary Jane’s Last Dance, del cantante norteamericano Tom Petty.

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Cuando Yo me Muera…

Mofongo

En estos días estaba hablando con un amigo sobre los funerales y los entierros. Lo sé, qué tema tan interesante para una conversación, ¿no? Anyway, mientras hablábamos se me ocurrió que este blog es el lugar perfecto para hacer una declaración oficial a mis familiares y amigos sobre cómo quiero que manejen estos asuntos cuando yo me muera. Así que aquí vamos:

Cuando Yo me Muera…Estará Prohibido Hacerme un Funeral
Velar a un muerto tiene que ser la tradición más tonta que jamás he visto, y de veras no me interesa que la gente se pasee ante mi cadaver e inspeccione el excelente (o pobre) trabajo que hizo el embalsamador. En serio, mucha gente no lo admite, pero ir a ver al muerto en el ataúd es más un asunto de “fascinación creepy” que de respeto por el difunto. Además, estando embalsamado, ya no hay oportunidad de que el muerto se levante como en los tiempos de antes, donde se velaba a un muerto para asegurarse que de verdad lo estuviera. Admito, sin embargo, que sería extremadamente cool morirse y luego despertarse en pleno velorio ante el horror de los asistentes; siempre he pensado que de suceder esto, la música de fondo perfecta sería Iron Man de Black Sabbath (”I Am Iroooooooooon Maaaaaaaaaaan!!!!”).

Cuando Yo me Muera…Harán un “Party”
En vez de un velorio, se celebrará una fiesta con mucha música y licor. Barra abierta y ampliamente surtida, por supuesto. Idealmente tocaría una banda de rock pesado para comenzar y más tarde en la noche, cuando el alcohol empiece a hacer efecto, se sacarán las guitarras españolas para cantar trova y canciones típicas de borrachos (pueden contratar a un Mariachi si entienden que hace falta). En fin, una bohemia a mi nombre. Estos parties también se podrían celebrar mensualmente, como los rosarios católicos.

Cuando Yo me Muera…No me Enterrarán
Enterrar a alguien hoy en día es una pérdida de tiempo, dinero y buen terreno. Estoy considerando una de las siguientes alternativas:

  • Donar mi cuerpo a la ciencia suena como una alternativa noble en teoría. Es apasionante imaginar que con mi cuerpo podría contribuir a encontrar la cura del cáncer u otro mal aterrador. Pero reconozco que la realidad puede ser mucho más mundana: probablemente mi cuerpo terminará siendo diseccionado por un estudiante de Ciencias Médicas en la UPI.
  • Cederle mi cuerpo a Gunther Von Hagens. Este señor alemán ha desarrollado una técnica de plastificación de cadáveres con la cual puede preservar el tejido perfectamente. Además ha montado una exhibición artística donde muestra estos cuerpos humanos sin piel, seccionados, y en poses cotidianas. Muy controversial pero muy muy cool.
  • Cremación. Esta es una de las alternativas más viables. Ahora bien, no quisiera que conservaran mis cenizas en un frasco. A juzgar por una cantidad de comedias de cine y televisión, esto se presta para todo tipo de confusiones y situaciones embarazosas (refiérase a Married…with Children y The Big Lebowski).

    La mejor idea que se me ha ocurrido es que utilicen mis cenizas para sembrar una mata de plátano. Luego, pueden usar los plátanos que dé la mata para hacer un buen mofongo con chicharrón (o tostones, si así lo prefieren). De esta forma, todo el que lo coma se estará llevando un pedacito de mí dentro de ellos. El mofongo y los tostones se servirían en uno de los parties mensuales que mencioné anteriormente.

Como ven, no son unos requisitos difíciles de seguir, pero todos son importantes (reconozco que lo del mofongo puede parecer extremo, así que éste es opcional). Si deciden ignorar estas reglas la verdad es que no podré hacer nada (porque ya estaré muerto, duh), pero entonces vivirían para siempre con el cargo de conciencia de haber desobedecido mis últimos deseos [ríe maléficamente].

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La Muerte en la Obra de Silvio Rodríguez

Silvio Rodriguez

En su blog Avalúo y Tecnologías de Aprendizaje, Mario Núñez nos invita a un blog dedicado a la música de Silvio Rodríguez. Además hace un excelente análisis del tema de la muerte y su trascendencia en la obra del cantautor cubano. Los invito a esta excelente lectura:

Silvio, el Alma y los Misterios, en Avalúo y Tecnologías de Aprendizaje

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La Muerte de la Radio

Muerte de la Radio

La revista electrónica Audio Video Revolution ha publicado un excelente artículo que detalla los problemas que por años ha enfrentado la industria de la radio en Estados Unidos, y proponen que ya se ha hecho tarde para salvarla de una muerte segura.

“A la generación X y, más aun, a la generación Y no le gusta la radio. Ellos obtienen su información de la Internet. Leen blogs y websites para obtener su información. A diferencia de sus padres, no se asocian con una estación de radio o formato local. Encuentran que los videojuegos, MP3’s en sus iPods y la mensajería instantánea son mucho más interesantes. No se sienten terriblemente leales a un artista o casa disquera…”

La cita es interesante porque muchas veces no nos damos cuenta de los cambios de cultura que se dan poco a poco. Como decía otro artículo en la revista AVR:

“Puede resultar difícil de creer para la juventud de hoy, pero había un tiempo en que la gente asociaba su identidad y su estilo personal con la estación de radio que escuchaban.”

En efecto, la radio solía tener un impacto cultural inmenso. El DJ era una figura respetada por sus vastos conocimientos musicales, y la gente confiaba en él como filtro musical, siempre en busca de lo mejor y lo más nuevo, no importa dónde. Este concepto es ahora risible.

Irónicamente, un evento que aceleró este proceso fue la deregulación de las telecomunicaciones en 1996, que trajo la consolidación de la mayoría de las estaciones locales bajo el manto de dos corporaciones gigantescas, Clear Channel e Infinity, que al día de hoy son dueñas de aproximadamente 1,400 estaciones de radio en Estados Unidos. Esto abonó a uno de los aspectos más irritantes de la radio de hoy: poca variedad musical (la famosa queja “¿por qué demonios tocan las mismas cinco canciones veinte veces al día?”). De momento las estaciones locales no escogían la música a tocar, sino que los “playlists” se dictaban desde la sede corporativa central, obviamente en estrecha relación con la industria disquera. Por supuesto, la cantidad de anuncios comerciales también aumentó drásticamente. El resultado final es una generación entera que se ha hastiado y ha apagado la radio completamente (para una opinión más humorística del asunto, vean este artículo).

Otros factores también están en juego. La introducción en E.U. de la radio por satélite ha sido bastante exitosa. Howard Stern, que por mucho tiempo ha sido uno de los más grandes atractivos de la radio comercial, se ha ido de este medio y desde el 2006 sólo estará disponible en satélite. La radio a través de Internet, incluyendo los podcasts, también se identifican como una amenaza una vez el acceso a Internet sea suficientemente ubicuo. Pero los enemigos mayores actualmente son los que mencionaba el artículo: los MP3’s, iPods, videojuegos, DVD’s, Messenger, celulares, Tivo, blogs, la Web, la cola larga.

En Puerto Rico la situación no es muy diferente. La consolidación de estaciones de radio se ha visto acá también. Spanish Broadcasting Corporation, por ejemplo, que es dueña de nueve estaciones en Estados Unidos, es también dueña de cinco estaciones principales en Puerto Rico. El asunto de la falta de variedad en los playlists y la cantidad de comerciales es igualmente terrible. Al igual que en Estados Unidos, los “talk shows” son el atractivo principal para las audiencias cautivas en el tapón, pero esto podría cambiar tan pronto exista una alternativa como radio por satélite, o la alternativa por la que muchos optan actualmente: la cartera de CD’s o el MP3 player.

Por supuesto, no veremos la radio morir de un día a otro. La radio como un negocio modesto seguirá existiendo, pero ciertamente no como una industria millonaria ni como un motor de cultura popular. De aquí a varios años muy bien podríamos estar hablando de la radio FM como hoy hablamos de la radio AM, y quién sabe cómo será la situación de aquí a diez o quince años.

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Bodas Negras y Otros Boleros Macabros

Bodas Negras

Uno de los placeres de escuchar el Bolero latinoamericano es que de vez en cuando se encuentran canciones que, aunque abordan el tema obligado del amor o el desamor, le inyectan una dosis de imágenes oscuras y macabras que le pueden dar varias patadas en el trasero a cualquier grupo de Goth o Death Metal. Un ejemplo:

En el cementerio entré,
pisé un hueso y me dio frío
y me respondió mi madre
no me pises hijo mío,
por ti derramé mi sangre

O qué tal La Copa Rota, donde el bohemio, despechado por los celos, muerde el cristal de una copa de vino y se destroza la boca:

Una noche como un loco mordió la copa de vino
y le hizo un cortante filo que su boca destrozó,
y la sangre que brotaba, confundiose con el vino,
y en la cantina este grito a todos estremeció;

Mozo… sirvame la copa rota, sirvame que me destroza
esta fiebre de obsesión
Mozo… sirvame la copa rota,
quiero sangrar gota a gota
el veneno de su amor

Genial. Pero de seguro la mejor es Bodas Negras de Julio Flores, que lleva la necrofilia a un nivel artístico casi sublime:

Oye la historia que contome un día
el viejo enterrador de la comarca:
era un amante que por suerte impía;
su dulce bien le arrebató la parca.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de su amada,
la gente murmuraba con misterio;
es un muerto escapado de la fosa.

En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.

Y allá en la triste habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta,
sentó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.

Ató con cintas los desnudos huesos,
el yerto cráneo coronó de flores,
la horrible boca la cubrio de besos
y le contó sonriendo sus amores.

Llevó a la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado
y para siempre se quedó dormido,
al rígido esqueleto abrazado.

Aquí les dejo Bodas Negras, en voz de Julio Jaramillo.